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Sí. Has leído bien estronauta, comenzando por e.
No me he equivocado de letra.
Yo había querido ser astronauta toda mi vida, desde niño.
Pero no lo conseguí.
Por desgracia, la Agencia Espacial Europea llegó demasiado tarde para mí.
Y mamá y papá tampoco estaban mucho por la labor:
— ¡Ya, ya, astronauta! —Me comentaron.— Cómete las lentejas para hacerte grande y ya hablaremos cuando hayas crecido lo suficiente.
Nunca debí de crecer lo suficiente, porque nunca más hablamos. Tal vez se trataba de crecer hacia adelante, porque para arriba y para los lados ya crecí, pero me faltó engordar. Y es que un astronauta no debe ser gordo. Kada kilo puesto fuera del campo gravitatorio terrestre supone varios miles de euros de presupuesto.
Y los kilos extra suponen gasto extra, enorme gasto extra.
Quizá aquello hubiera sido una simple trampa lo de pedirme alcanzar una forma física incompatible con ser astronauta para volver a hablar sobre el tema de serlo.
Y tuve que renunciar a ese sueño.
Pero, paradojas del destino, ahora me encuentro cumpliendo un papel similar, al menos de nombre. Soy estronauta.
Eso se lo debo a mi compañera sentimental.
Carol.Es ella la que pone el primer componente de la palabra, el estro.
Y yo... ¡a viajar! ...pongo el nauta.
Sí, claro, el curioso ciclo de Carol, no se limita al estro, es decir a su celo u ovulación.
No es (solo) que se ponga premenstrual, menstrual, posmenstrual, diamenstrual y antimenstrual.
No. Su ciclo es mucho más surtido y variopinto.
Durante veintiocho días y medio completamos un curioso proceso de danzar al son de una orquesta, pero de una Orquesta Sinfónica. Filarmónica.
De hormonas.
Y vuelta a empezar.
Es un viaje...
¿apasionante?
¿interesante?
¿entretenido?
¡No!
Más bien diría: complicado.
Y es que sus cambios de humor, de disposición, de personalidad, de lógica, de ideas, de ideología, de gustos, de forma de ser, de forma de comportarse, de razonar... Son excesivos.
Sobrados.
Bueno. A todo esto, no he indicado que Carol es Géminis, ascendente Géminis y luna en Géminis.
El cuarto parámetro más relevante en astrología, el medio-cielo, no lo tiene también en Géminis porque eso resulta incompatible con tener el ascendente en Géminis.
Tocaba escoger y escogió el segundo elemento más relevante que el cuarto en el signo de los gemelos.
Si no, si fuera posible, lo tendría. Aunque sólo fuera por fastidiar, ¡lo tendría!
Su mierdo-cielo es Piscis, que para el caso.
Este signo es el comodín de la baraja, es el compendio de todos.
Como si fuera Géminis.
¡Ah! Y tiene Mercurio, es decir, el regente del signo de l@s gemel@s, en Géminis. Lo que se dice en exaltación.
¡Aún más dosis de Géminis pal bote!
Eso, su carta natal, ya le da una capacidad para el cambio algo increíble.
A veces, con ella, me pregunto si me he equivocado de cama, de cara, de casa, de caso, de keso, de beso, de base, de pase, de piso, de peso, de pelo...
Nunca tengo la sensación de estar con la misma mujer.
Y si eso no me hace sentirme culpable cada vez que vuelvo con mi mujer, es porque nunca vuelvo a estar con la misma.
Esa es la gran ventaja.
No puedo ser infiel a una mujer con la que nunca vuelvo a estar.
Sí. Eso es ser interesante para los heterosexuales, para quienes no les gusta hacerlo dos veces con la misma mujer. Y en la misma postura. Y en el mismo rol.
No es que a mí, gustar, me guste tanto cambio.
Yo no necesito variar tanto. Con un poco de variación me conformo.
Pero, he de reconocer que tal variedad tiene sus ventajas.
Siempre estoy conociendo mujeres nuevas.
Digan lo que digan, la homosexualidad es un coñazo.
¡Siempre igual!
Año tras año.
No.
Desde luego con mi Carol, no tengo esa sensación.
Nunca.
No hay rutina con ella.
Pero, es que, además, ella, es bipolar.
¿Qué es eso?
El síndrome bipolar es una especie de enfermedad mental.
Hay quien lo llama síndrome maniaco-depresivo.
Yo lo llamo síndrome eufórico-depresivo.
Porque maniática lo es todo el tiempo.
Lo que cambia es lo de estar en la euforia.
O estar en la depre.
Bueno, pues ponéis todos estos componentes en la coctelera: Sol en Géminis, Ascendente en Géminis, Luna en Géminis, medio-cielo en comodín, Mercurio en Géminis", síndrome eufórico-depresivo y lo eleváis a la potencia de todas las hormonas que intervienen en la ecuación, en abundancia, y tenéis una bomba.
La bomba C.
Mucho más destructiva que la A*.
Incluso mucho más destructiva que la H**.
Es tan destructiva que me come la moral, la paciencia, la resistencia, la resiliencia, la endurancia, la dureza, la entereza, la consistencia, la resignación. ¡Hasta la perplejidad!
¡Es demasiado, Carol!
Necesitaría todo un ejército de santurrones, de ascetas, de yoguis, de fakires... por turnos, para que la consiguieran aguantar.
Yo me pregunto si ella se daría cuenta del cambio permanente de partenaire.
¡A mí ya me está(n) cambiando mi compañera sentimental permanentemente!
¡Ella debería recibir otro tanto!
Es lo justo.
Sería lo merecido.
Un día es tímida doncella.
Otro día es pícara cortesana.
Otro todos querían bailar conmigo, pero yo los castigaba.
Mujer fatal.
Al siguiente, carretero (escupe y jura como tal), casi coprolálica.
En una ocasión me vino disfrazada de Mantis Religiosa y me pidió hacerle el amor.
Yo, ya, viendo lo que podía venir, sufrí un gatillazo agudo.
Me olía que si la fertilizaba, me comía la cabeza.
Literal.
Nada de metáforas.
Ella es capaz.
De cualquier cosa.
Comerme la cabeza, para ella, es una opción más.
Una cabeza, o la otra.
Y estimo mucho mis dos cabezas.
No me gustaría perder ninguna de ellas.
Que me la comieran... (al menos no en el sentido de arrancármela)... sí
Ella es capaz.
Alguna de las muchas ellas que hay en ella, lo es.
No es cuestión de jugársela.
Así que, con mucho disimulo y riesgo de mi testa, me programo una casual llamada de teléfono, que me permite escapar.
También rehuyo su propuesta de que ella negocie el asunto directamente con mi representante tan poco serio.
Nada de acercarle un miembro que tengo en número singular, a sus dientes.
Hoy no.
Hoy es Mantis.
Mañana será otro día.
Tal vez día de erecciones generales, o automónicas, o monicipales.
Carol no quería tener hijos.
De ninguna manera.
Quería disfrutar de la vida.
Se puso un DIU.
A las semanas, tras el acto, en ese momento en que mucha gente fuma, en un laberinto de brazos, en un plácido estanque de caricias, me anunció que se había quitado el esterilet porque quería ser madre.
Disfrutar de la vida era, en ese momento, era darle oportunidades a la vida para que se expandiera, se expresara.
Yo miro de inmediato si estamos en Luna nueva...
¡UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF!
¡Dos días para llena!
Al día siguiente le viniero(n) la(s) regla(s)***.
Y yo respiré.
Sí, quiero ser padre.
Lo deseo.
No voy a escribir más que nada, pero sí bastante. Mucho.
Pero esto es, conviene que sea una cosa de dos, a dos.
Y aquí hay demasiada gente.
Una infinidad de distintas madres.
La mayor parte incompatible con dicha opción de la maternidad.
Tras unos días de intensa calma, Carol me dijo que quería meterse monja.
Yo aluciné.
Me contó que había estado leyendo experiencias místicas, y me propuso que nos fuéramos a vivir a un ashram en el culo del mundo, donde la gente, que ha renunciado a todo lo material, donándolo, curiosamente, a la entidad que lo dirige, olvida hasta su nombre.
Y no es que no me guste Carol con la cabeza rapada.
¡Hasta así está sexy!
Un día me vino sin un solo pelo (sí, vello incluído en la ecuación) en todo el cuerpo: ni pestañas, ni cejas.
Esto último era lo más chocante (tanto que al día siguiente se las pintó, creo que hasta ella se veía demasiado rara así).
Yo, que ya tengo callo en esto de adaptarme a lo que toca, aproveché la ocasión para tener relaciones pedofílicas. Mas sin ilegalidades. Pero con su morbo.
Le hice ponerse una batita a cuadritos diminutos rojos y blancos (ella trabaja(ba) en guarderías, no en una, sino de comodín en una cadena de ellas, ¡hasta en eso es variable!), lo que da un aspecto rosa al conjunto, una coletas laterales, un gorrito de tela roja, unas deportivas muy femeninas, cogió un cesto de mimbre con tapa, lo llenó de condones de todos los colores y sabores, y se fue al bosque.
Yo hice de lobo feroz.
Y la comí.
Enterita.
Toda.
Por todos lados.
Pero lo del exilio espiritual... ¡No!
De todos modos, me pensé la estrategia y le seguí el juego (¡Ni se te ocurra contradecirla que la bloqueas!). Me mostré interesado, hice el supremo esfuerzo de verle todos los lados positivos a su proyecto, e hice hincapié en algunos aspectos fenomenales de nuestro estupendo plan, como el silencio, la calma total, la tranquilidad, la serenidad, el gusto de la estabilidad, el no tener sobresaltos...
Vamos, cuando aquello comenzó a ser MI SUEÑO, ya no era el de ella.
Fue ella la que puso las pegas.
Muchas.
¡Se acabó el ashram!
¡UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF!
Pasó como dos semanas entregada en cuerpo y alma a no sé que ONG, Geminianos Sin Fronteras, GSF, lo voy a llamar.
Ni la veo.
Al siguiente, un sábado, estaba en casa, sin salir. El domingo tampoco salió.
Yo, ocupado, tenía que escribir.
Descubrí que su nueva vocación se había terminado, porque a su jefe le dio por preguntarle ¿Por qué colaboras con La Organización?
¡Craso error!
Preguntarle a una Géminis (triple géminis y, por añadidura, con Mercurio en Géminis) acerca de sus motivaciones es como pretender arrancarle las alas a una mariposa. Es como querer que un pájaro que adoras se quede contigo y para ello le cortes las extremidades motoras.
Y creo que mi chica se olió que aquel tipo quería beneficiársela.
Peneficiársela.
Yo no cometí el error de preguntarle por qué dejó Geminianos Sin Fronteras.
Aprovecho lo que hay.
Siempre que puedo.
Actualmente, aprovecho que mi Bomba C es una bomba de progesterona.
Sí. Al fin quedó embarazada.
Un día coincidió uno de esos cada vez más frecuentes momentos de querer ser madre (a determinada edad la naturaleza se pone cada vez más perentoria) con su estro, con la ovulación, vamos.
Y yo caí en la trampa.
Lo sospechoso es que, mis precauciones, no sirvieron para nada. Era el momento señalado: luna nueva.
La Carol del momento era una bomba de estrógenos, la más atractiva, juguetona, elegante, estimulante, sugestiva, sexy mujer sobre la Tierra.
Y yo se lo pagué con testosterona.
Sí, me plastifiqué el embajador.
Tuve la precaución.
Pero, ¡casualidad!, era una marca nueva para mí. Ella había tirado los otros preservativos porque estaban cadudacos.
Me aduyó a ponerme la gomita.
Gentilmente.
Todo fue bien. Fascinantemente bien.
Hasta que terminamos.
El profiláctico también estaba terminado.
Días más tarde me dio por pensar que...
¡Sí!
¡Mira que hoy en día es difícil conseguir chubasqueros de esos sin espermicida!
Aquéllos no tenían.
No me extraña que no me sonara la marca.
Haciendo honor a la cacalidad china, se rompió.
Y yo, abocado a ser padre.
Otra vuelta de tuerca a su danza de las hormonas más variadas.
Si ya de vacío Carol es entretenidilla imagínate con okupa(s) dentro!
♪ ¡Carol, ♪ Loco Estoy Por tííííííííííííííííííííííííííí! ♪♫
♪♫ Oh, oh, oh, Carol, ♪♫ me haces tan feliiiiiiiiiiiiz ♂
Van pasando los meses de gestación.
Carol está cada vez más guapa.
Más cariñosa.
Más amorosa.
Está hasta estable.
La progesterona le hace bien.
Nos hace bien.
Estoy feliz.
Carpe diem.
Vive el momento.
Disfrútalo.
Sácale jugo.
¿En este momento? ¿Yo?
Voy al hipermercado.
A comprar cerezas.
Y mostaza.
Ella tiene antojo de cerezas con mostaza.
Y yo soy feliz.
Candidato (cándido gato) al hombre más feliz del mundo.
Debe de ser la Oxitocina.
Gerttz
*atómica o de fisión
**atómica de fusión, que contiene, al menos, otra bomba atómica de fisión que sirve de detonante para desencadenar el proceso de fusión, mucho más poderoso y destructivo.
***¿Te has dado cuenta de que en Hispanoamérica éstas son plurales? Lo mismo pasa en francés.
